jueves, 14 de mayo de 2009

Conversaciones:

Mientras me hundía en las sabanas de la cama me preguntó -¿crees que se acuerde de mi como yo de ella?

Conteste de manera inmediata y sin titubeos – seguro, justo ahí donde no ha poblado de otro recuerdo, en esos momentos en que no puede negar no haberte recordado ya.

 

Me quedé callada, pensé que acababa de decir una gran tontería, yo no podía asegurar que ella lo recordara, pero me gustaba decirlo para el consuelo indirecto.

 

Mi incorporación y mi silencio apenas y duraron, cuando ya trataba de corregir lo dicho. Al final sólo arruiné mi respuesta con tantas justificaciones que seguro poco le importaron ya.

 

(No sé que es lo que me hizo pensar en esa escena, real o ficticia, pues ya no la recuerdo de ninguna manera, el secreto radica en la ficción posible. El recordar es una forma de olvidar y de mentir.)

Será que es en sí, la escena de amantes que no se aman, lo que me ha dejado pensando que puede ocurrir y desmentirse, denegar lo real o inventar ya el amor por un amante que no amo, ya nunca. 

¿cómo desengañare y decir la verdad?

-no tiene sentido pronunciar ni mi nombre ni el suyo, puede ser que no existan.

martes, 12 de mayo de 2009

Algunas veces la ciudad luce limpia


A falta de lluvia que nos haga el gran favor de limpiar un poco esta ciudad, que con el inmenso calor que había estado soportando la gran mole de concreto, se opto por enviar una pipa de agua y a darle a la banqueta, entre escobas y jabón, ha sido la primera vez que veo a la gente salir con el único propósito de limpiar las calles, no sé si eso sucede en toda la ciudad cosas que dudo, pero me dio gusto ver la Av. Arcos de Belén limpia, fresca. 


lunes, 4 de mayo de 2009

La fiesta de mi cumpleaños!!!

  • Así es hoy cumplo 23 tres tres tres.... añotes!!!! y la fiesta está en veremos, por ahora, por lo demás hay quien se acordó y se los agradezco sé que muchos pasan a leer de vez en vez este espacio. No tenia mucho que poner hoy en realidad es día malo para cumplir, pero ni modo de no cumplir. 
 Siguiendo el consejo de Eduardo anoto: 

1. Me gusta el helado de vainilla
2. Odio los jugos de mi mamá
3. Me gusta dormir hasta tarde
4. Odio no tener tiempo
5. Me gusta fumar cuando llueve (pose)
6. Odio cargar mil cosas en mochila, aunque siempre lo haga por el, por si acaso
7. Me gusta ver llover 
8. Me gusta mojarme
9. Me gusta tararear las canciones cuando estoy sola
10. Me gusta abrazar mi almohada
11. Me gusta despertar y ver que falta una hora para levantarme 
12. Odio a mi papá cuando se enoja
13. Me gustan los días nublados
14. Me encanta la ropa de invierno
15.Me gustan los dulces de miel
16. Me gusta la sandia 
17. Me gusta comprar como loca libros
18. Me gustan los chicos altos
19. Me gusta caminar
20. Me gusta tomar cerveza con gente agradable
21. Me gusta bailar si se trata de saltar ...
22. Me gusta sonreir como tonta cuando me tropiezo 
23. Me gusta leer de noche

Registro que puede modificarse. 

miércoles, 29 de abril de 2009

Simon Norfolk
Esta imagen me ha dejado sin palabras, será que he visto en ella un animo de pasados y presentes, de ausencias y sentencias, de olvidos... 

Nota: me fue imposible colocar la cita de Italo de la entrada anterior de mejor manera, pero espero igual la disfruten. 

Ciudades Invivibles





Me he quedado sin fiesta de cumpleaños al parecer y esta
pandemia es cada día más inverosímil, como la realidad misma. Sin clases ni trabajo, uno queda enclaustrado en casa, pero que peor encierro que el obligado, damos vueltas a la casa. Los ánimos comienzan a ser volubles y el clima de la ciudad empeora todo. Me quedo con esa sensación de confusión, pues todo puede pasar, circula como ya se esperaba; videos sobre control del Estado en la sociedad asustada, y basta dos ojos de frente para suponer que si bien la Influenza porcina es cierta y se está manifestando siempre caben posibilidades de tratados y de negociaciones que afecten la economía y la vida de la sociedad, si el llamado Merol , que  si la introducción del ejercito americano en la lucha con el narcotráfico, etc. y un sin fin de posibles. Es así que lo que resta de la semana seguiremos en la espectativa de qué sucederá con las clases, el trabajo y el libre tránsito. Por ahora los dejo con la Nota Preliminar del Libro de Italo Calvino, Ciudades invisibles, que ya había comentado hace entradas atrás, y que hoy me parece atinado y prudente decir junto con él, Ciudades invivibles.


¿Qué es hoy la ciudad para nosotros? Creo haber escrito algo como un último

poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como

ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y

Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles.

Se habla hoy con la misma insistencia tanto de la destrucción del entorno natural

como de la fragilidad de los grandes sistemas tecnológicos que pueden producir

perjuicios en cadena, paralizando metrópolis enteras. La crisis de la ciudad

demasiado grande es la otra cara de la crisis de la naturaleza. La imagen de la

“megalópolis”, la ciudad continua, uniforme, que va cubriendo el mundo, domina

también mi libro. Pero libros que profetizan catástrofes y apocalipsis hay muchos;

escribir otro sería pleonástico, y sobre todo, no se aviene a mi temperamento. Lo que

le importa a mi Marco Polo es descubrir las razones secretas que han llevado a los

hombres a vivir en las ciudades, razones que puedan valer más allá de todas las

crisis. Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de

un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la

economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de

palabras, de deseos, de recuerdos. Mi libro se abre y se cierra con las imágenes de

ciudades felices que cobran  forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las

ciudades infelices.


Italo Calvino

martes, 14 de abril de 2009

Pese a todo no ha pasado tanto tiempo, como sí cosas

 Locas: las que son obligadas a re-hacer acto de nacimiento todos los días

Escribir: para no dejarle el lugar al muerto, para hacer retroceder al olvido, para no dejarse sorprender jamás por el abismo. Para no resignarse ni consolarse nunca, para no volverse nunca hacia la pared en la cama y dormirse como si nada hubiera pasado; nada podía pasar.
Hélene Cixous
La llegada a la escritura

La importancia del duelo como augure ya no es primacia, ni  el amor la locura del insomnio y el desequilibrio, el problema ahora es mucho más sutil. Sugiere otros dolores pasados, recompuestos y con rostros inversos e inventados. 

De tarde pienso en Duras, he vuelto a tomarla para cobijar ciertos temores que surgen, desconfianzas, he pensado en el olvido, recuerdo la imagen en el "Amor", novela de la autora donde Lola Valerie Stein ha vuelto a la playa al salón de baile, ahí justo donde todo comienza y todo acaba sin hacerlo nunca. Ve como el salón se incendia y ella no recuerda, ¿cómo olvidarlo?, ¡si, ella lo olvida! no sabe que sucede ni le afecta, sólo observa como lo hace años, observar a distancia, observarse, consumirse sin reconocerse ya, nunca, ni hoy; ¿olvidó? tal vez no, sólo suprime. Se ve como extraña, ajena, no se pertenece ya, por eso no le pertenecen sus recuerdos ni sus olvidos, ya nada.
Es por ello que sigo con esa imagen en la cabeza desde hace días repitiendo que no quiero olvidarme ni volverme ajena, ahora que el dolor cesa, ahora que sucede aquel olvido sin importancia lucho por no cederle campo a la indiferencia, porque no quiero que me deje de importar, de importarme, en el momento en el que yo misma aun me sé.
Quiero estar ahí, no voy a perdermelo, no me voy a perder, cuando acabe seguiré observando al mismo tiempo que lo viviré. (la incompatibilidad de las posiciones podrán ser rotas...) 

domingo, 12 de abril de 2009

Se acabaron las vacaciones!!


Sólo una semana, diablos, no hice nada!!!

Sólo emborracharme, pero ahora ya no puedo tengo tantas cosas pendientes. Ni he leído y eso si es una pena de verdad. Apilados tengo libros de la biblioteca y muchos más a medio leer. 
Pero que cosa más agradable la de sólo dormir, comer, beber, tener tiempo poseerlo para no hacer nada o todo, decir y hacer o no hacer no importa ya, más, de más, para llevar acabo.

Estos espacios duran poco y suelen mecernos en un estado de nula noción del tiempo. Ni la obscuridad de la noche acaba con el movimiento.

Que más da!, mañana a salir de madrugada a pelear con el pinche sol!!!, pero si lo odio, claro si estoy en la playa pues no, pero en la ciudad.....

Un día de estoy me tomare vacaciones permanentes, será posible no trabajar?